Mi reino por unos pendientes

“Ricardo: ¡Un caballo, un caballo! ¡Mi reino por un caballo!

Catesby: Retiraos, señor: os ayudaré a encontrar un caballo.

Ricardo: ¡Villano, he echado la vida a una tirada de dados, y afrontaré el azar de la suerte! Creo que hay seis Richmond en el campo: he matado a cinco en vez de él. ¡Un caballo, un caballo! ¡Mi reino por un caballo!”

Ricardo III, William Shakespeare

Barcelona, Noviembre de 2009.

Hállase la damisela jadelait acompañada de una amiga de infancia y la progenitora de ésta, todas, cenando.

Escena: Bar sandwichero con reminiscencias moteleras de carretera de Arizona de los años 70. Me acuerdo de un gran thriller protagonizado por Jack Nicholson. No dispongo del nombre ni voy a buscarlo, pues restaría a este post el tono lírico que no tiene. Hay que joderse.

Motivo de la elección: cansancio, un poco de “aquímismo”.

Acabóse el dinnertime. ¿La jornada? Más de lo mismo. ¿La cena? Más de lo mismo, más un poco de hamburguesa con queso, servida por una camarera estiana a la que había que hacer señas.

jadelait se replantea un día más ¿dónde está lo interesante de la vida? ¿Carezco yo de forma y contenido? ¿Podría ser mejor? jadelait necesita hoy que le suceda algo emocionante. Piensa que la vida de los demás plebellos es mejor que la suya. Pero sus dudas se disipan pronto…

Pagamos,  mientras estamos dispuestas a prepararnos para levantarnos, una pareja de mediana edad, vulgaris, – normales que les llaman-, se sientan en la mesa de al lado. La mujer, atacada por sus propias carnes, llama la atención de su presunto esposo:

(cara de expectación): – ¿¡Sabes qué me ha pasado hoy!?

El hombre levanta la vista aburrido: no se inmuta, pero deja que ella siga.

jadelait necesita emoción, cree que ha encontrado -por fin- a alguien muy interesante. Está a punto de la autodestrucción inducida por una proletaria mal peinada a la que la vida le sorprende más que a ella… Está atenta:

- ¡No me he puesto pendientes! Hacía mucho tiempo que no me pasaba.

El hombre agacha la cabeza nuevamente, aburrido.

jadelait la levanta, mira al cielo y suspira.

Una oda al cerrar de boca para no soltar obviedades, banalidades que no me importan.

Y siguió buscando lo emocionante, preguntánose cómo esa mujer podía llevar esa vida, sin plantearse nada. Dándose cuenta de que la suya no era mucho más alucinante, pero ella, lo sabía.


Advertisement

2 comentarios hasta ahora

  1. wow2wow on

    Oh maja! Todo hubiera sido mejor si hubiera cambiado la frase de los pendientes por:
    -Hoy he resvalado con un pellejo de plátano y he caido al suelo. De pronto un sapo ha caido sobre mi y me ha besado intencionadamente convirtiéndose en carot Rovira.
    Estoy segura que de ese modo el marido se hubiese inmutado y tu hubieras pensado: -¡Que mujer tan interesante!

  2. wow2wow on

    Por cierto! La amiga de la infancia era la Kerel?


Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.