Jadelait, presidenta de la liga anti-tabaco
Queridas amargadas: os dije que volvería y -para bien o para mal-, he vuelto. Sin más.
Realmente no sé a quien me estoy dirigiendo, pues soy consciente que desde el abandono del sitio, éste cayó en el olvido (imaginaos una película y/o dibujo animado donde aparece un personaje cayendo al vacío, con un fondo negro y gritando ¡Noooo!, mientras alarga las manos con la esperanza de que nadie le rescate, porque es un sueño, y porque arriba no hay nadie, joder), pues bien, así acabo el Desahogo.
Después de cruzar el pasillo, llegar al salón, contemplar la nube de humo existente y atravesarla con una toalla mojada en la cara, como en la película Llamaradas, he conseguido llegar hasta aquí, tras meses de intensas cruzadas con el telón de fondo de “Corre camarada, ¡corre! ¡Podemos más que el humo!” Así que después de vencer, una vez más, al humo, quiero declarar este espacio como:

Vaya imagen más chunga.
Pues una vez más, me declaro anti-tabaco ante el público general. No entiendo a la gente que fuma, pienso que al contrario de mí, tienen un cerebro pequeño, tan pequeño que se podría substituir el refrán Una aguja en un pajar, por Un cerebro en un pajar.
¿Por qué la gente empieza a fumar? Yo no he podido evitar que mi primo, de 19 años y quien me ha inundado el salón durante la clase de repaso de inglés, empezara a hacerlo. Pero lo conseguiré con mi prima… instalaré cámaras en cada esquina para que ningún desalmado le acerque un envoltorio de nicotina que le deje los pulmones negros y el aliento de rata. Amargadillas… NO al tabaco. Si tenéis cerebro, demostradlo. O comed Chupa-Chups. O salid a dar un paseíto. O leed a Oscar Wilde.
Para cualquier cosa,
jadelait